Más que los pensamientos, son los sentimientos los que parecen que van y vienen sin control alguno. Las emociones y sentimientos, al ser espontáneos, provocan miedo y desconfianza. No hay nada más molesto para la mente que la ansiedad provocada al estar ante una situación o ante una persona con mal temperamento. El tema, en este caso, no es intentar controlar el miedo, la rabia, u otras clases de emociones, ya que, como sucede con los pensamientos, se podría caer en patrones preestablecidos de conducta. Leer artículo.